Desconexiones

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Desconexiones

Hace poco estuve leyendo el libro «Roba como un artista» de Austin Kleon. Llevo metida en el tema de la creatividad desde hace unos meses, de cómo desbloquearnos y activar nuestra mente de forma fluida. Las lecturas que he hecho de este autor me parecen enriquecedoras, siempre termino con una sensación de felicidad tras leerlos.

Una vez acabado te empuja a conocer más de otros autores, de no tener miedo de absorverlos y readaptarlos a tus percepciones, como él bien dice, copiar no es malo, pero copiar adaptándolo a lo tuyo, y siempre dando referencias, aprendemos de quienes nos inspiran, y eso es llenar nuestro interior de cosas positivas.

Desde hace un par de años a atrás, me vino mucho el sentimiento de STOP. Qué gusto da deternerse, para simplemente disfrutar. Todo cuánto hacemos llega al mismo lugar, ¿qué hacemos con nuestro tiempo, lo dejamos pasar como la aguja de un reloj, o lo reajustamos a lo que queremos? Y es uno de los puntos que hablar el autor, aprendamos a desconectar para reactivarnos.

La gente creativa necesita tiempo para sentarse a no hacer nada.

      Para mí es súper importante reforzar la mente, muchos años atrás recuerdo estar preocupada porque me costaba recordar, hasta que un buen amigo me dijo: el cerebro es un músculo, sólamente ejercítalo. Y tal cuál, empecé a hacer ejercicios, cambié rutinas y sentí la mejoría. Con el tiempo en el que vivimos, que todo es rápido y automático, he ido aprendiendo a apreciar el valor del tiempo, de a qué o a quién le dedico mi tiempo libre. Hay personas que se sienten llenas de vida reforzando su vida laboral, su vida de pareja, su familia, viajando, las amistades, el deporte… un poco de todo, un poco de nada… Da igual cómo hacerlo, lo importante es vivir el día a día de forma viva y activa, que un día no sea igual a otro, y que de alguna manera, aportemos algo de nosotros a la vida de forma positiva, algunas veces para nosotros mismos, y algunas veces para los demás. Buscando siempre equilibrio. Cocina, aprende, viaja, duerme, corre, descansa. Escucha tu cuerpo, nunca dejes de aprender ni tengas miedo a fracasar, y escuchar y observar siempre con atención.  
    Y sobretodo, disfrutar de los pequeños placeres que te regala la vida: tu entorno, los paisajes, los sonidos, los olores, las personas que llegan y se quedan, la comida, los paseos, y…  de nada en especial.  
    Pero sobre todo, que hagamos lo que hagamos, hacerlo  sabiendo que nos hace felices y que no afectamos de forma negativa a quienes tenemos alrededor. Siempre siendo consciente.  
 
Si te cansas, aprende a descansar, no a renunciar Emilio Calatayud