Fragmentos de un todo

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Fragmentos de un todo

Ensayo escrito para la revista WIMBLU, les recomiendo ir a este link para leerlo en su web y conocer sus otras publicaciones 😉

El doctor en Neuropsicología Richard Davidson afirma que la base de un cerebro sano es la bondad y que ésta se puede cultivar, y con ella todo lo que involucra: la conectividad, la empatía, la sociabilidad… Nuestra felicidad está directamente ligada a lo que les sucede a los demás, y no solamente a lo que nos sucede como individuos.

 

Llevamos ya cuatro meses de este cambio repentino que nos dio una bofetada en la cara. Nos desequilibró los primeros días, nos debilitó y nos hizo detenernos del todo. Nos obligó a ver hacia fuera y observarnos detenidamente en nuestro interior. ¿Cuántas veces no seguimos nuestra vida como un disco sin detenerse? Llega un momento en el que ya no le ponés atención a las canciones, simplemente suenan y suenan. ¡Con lo hermoso que es escuchar la letra, el bajo, los solos, tararear!

“Nos creíamos seres tan gigantes y nos escondimos como hormigas…”

Jorge Lozano H.

Palermo, Sicilia
 

David López del Rincón. Barcelona, España.

El encierro volvió la mirada y el deseo hacia el exterior. La nostalgia de un pasado demasiado cercano llama constantemente a su encuentro. Esos cantos de sirena que invitan a salir pueden enmudecerse volviendo los ojos hacia adentro, a nuestra propia casa. Nicoya, Guanacaste, Costa Rica
 

El encierro volvió la mirada y el deseo hacia el exterior. La nostalgia de un pasado demasiado cercano llama constantemente a su encuentro. Esos cantos de sirena que invitan a salir, pueden enmudecer volviendo los ojos hacia adentro, a nuestra propia casa. Cesar Arroyo. Costa Rica.

Este tiempo ha sido lleno de momentos de adaptación, las relaciones humanas están aprendiendo a relacionarse de nuevo, a potenciar las conexiones, cuando muchas veces la única forma de relacionarnos es por medio de la tecnología que genera relaciones más vacías.  En este contexto, es inevitable sentir curiosidad por cómo serán nuestras interacciones con los demás una vez podamos salir de nuevo de casa, con tranquilidad.  ¿Qué habremos aprendido de estos meses de meditación y aislamiento?

La foto se llama "mes oscuro", ya que en Abril no solo el mundo cambió abruptamente, si no que coincidió con la muerte de mi abuela y mi perro (11 años). Además, a causa de la pandemia quedé desempleado. Quise reflejar el sentimiento de incertidumbre y de no poder ver una proyección. Santa Ana, Costa Rica.
 

Mes oscuro. En abril no solo el mundo cambió abruptamente, si no que coincidió con la muerte de mi abuela y mi perro (11 años). Además, a causa de la pandemia, quedé desempleado. Quise reflejar el sentimiento de incertidumbre y de no poder ver una proyección. Pablo Franceschi. Costa Rica.

La tercera primavera de Nora, vivida desde la ventana. Venice, Italy
 

La tercera primavera de Nora, vivida desde la ventana. SIlvia Puppini. Venecia, Italia.

La cuarentena interrumpió mi proyecto Cora(je). Lo primero que haré cuando se levante la cuarentena es ir a ver a su protagonista, Cora. La echo de menos. Durante éstos días de confinamiento, paso las horas navegando visualmente entre las fotos que hicimos, deseando el reencuentro en el que ella vuelva a regalarme sus ojos
 

La cuarentena interrumpió mi proyecto Cora(je). Lo primero que haré cuando se levante la cuarentena es ir a ver a su protagonista, Cora. La echo de menos. Durante éstos días de confinamiento, paso las horas navegando visualmente entre las fotos que hicimos, deseando el reencuentro en el que ella vuelva a regalarme sus ojos. Gabo Caruso, España.

Hace años me tocó fotografiar a la tripulación de un submarino de la Marina peruana en una ronda. La tripulación nunca sabe cuánto tiempo durará la misión. Solo lo sabe el capitán. El resto no tiene ni idea de cuánto tiempo pasarán sin ver tierra firme, sin emerger, sin poder salir. Toda la situación actual roza lo irreal, lo que habíamos visto hasta ahora solo en las películas, a través de una pantalla. Atrapados dentro de algo que nos parece irreal. Sumergidos esperando el momento de emerger.
 

Hace años me tocó fotografiar a la tripulación de un submarino de la Marina peruana en una ronda. Estuve horas dentro de un submarino y La tripulación nunca sabe cuánto tiempo durará la misión. Solo lo sabe el capitán. El resto no tiene ni idea de cuánto tiempo pasarán sin ver tierra firme, sin emerger, sin poder salir. Andy Ríos. Barcelona, España.

Para mí, la primera semana de Marzo fue agobiante. Pensaba en mi familia, tuve una necesidad inmensa de abrazarlos.  A pesar de todo, he tenido un proceso tranquilo, me gusta disfrutar de la soledad y de la introspección, pero claro está, hasta cierto punto. Fui un día a la vez, enfocándome en lo positivo. Pero no dejé de preguntarme, ¿cómo estarían los demás? Siendo personas sensibles y sociales, muchas veces no nos animamos a preguntar por no querer oír las respuestas.  Los primeros días no me animaba a preguntar a los demás cómo estaban ya que me daba miedo oír que mal, y si estaban mal, ¿qué podía hacer? ¿y si tienen algún síntoma? ¿y si perdieron sus trabajos? ¿y si? … pero de repente te das cuenta que para solucionar algo, tenés que ser capaz de enfrentar el problema.

 

Estos sentimientos de curiosidad y de querer encarar la situación me llevaron a la fotografía nuevamente como forma de interacción. Este ensayo fue una mezcla de 17 fotógrafes de diferentes nacionalidades y residencias (Costa Rica, España, Italia, Perú y Bélgica), que compartieron conmigo su mayor anhelo en estos tiempos de privacidad.  Quienes fotografiamos solemos bloquearnos mucho. Se supone que trabajamos la imagen y transformamos nuestros sentimientos en ella, pero muchas veces cuantos más sentimientos tenemos, menos podemos crear. Así, para algunes, este ejercicio significó obligarse, en el buen sentido de la palabra, a soltar y de alguna manera, respirar. A tener un propósito a corto plazo y volver a conectar.  Paralelamente, por medio de redes sociales, hice una encuesta preguntando qué era lo que más extrañaban las personas en los inicios de la pandemia, y qué sería “eso” que harían al volver a la “normalidad”. Las respuestas fueron varias, pero en general, muy consistentes: salir sin miedo, socializar, visitar a las madres, viajar, disfrutar de la naturaleza, ver a los abuelos, los amigos, ir al bar, el mar…  ¡Abrazar! Otras respuestas fueron de soledad, o simplemente, de incertidumbre. Compartí las respuestas con les autores de las fotos, para que nos sintiéramos cerca de personas desconocidas y comprendiéramos que no estábamos soles.  Y creo que así lo sentimos.

 

Lo que más extraño es la soledad real y voluntaria, la libertad para estar solo. Tomada en marzo de 2018 en Jurmala, Riga, a orillas del Mar Báltico. Ivan Sanczewski
 

Lo que más extraño es la soledad real y voluntaria, la libertad para estar solo. Tomada en marzo de 2018 en Jurmala, Riga, a orillas del Mar Báltico. Ivan Sanczewski.

Es extraño ver a alguien sin tocarlo y saludar sin abrazar. Se nos habla de una nueva “normalidad”. No me gusta ni una nueva ni la vieja normalidad. Las pausas son de aprender, desaprender y repensarse; me gusta imaginarme que así seremos mejores humanos algún día. Libres de nosotros mismos.
 

Fluyendo. Es extraño ver a alguien sin tocarlo y saludar sin abrazar. Se nos habla de una nueva “normalidad”. Las pausas son de aprender, desaprender y repensarse; me gusta imaginarme que así seremos mejores humanos algún día. Libres de nosotros mismos. Daniel Solis Vuurmans. Costa Rica.

Los últimos días me he ido en un viaje entre carpetas y fotos. Muchísimo déjà vu y sentimientos encontrados. Barra Honda, Guanacaste. www.garcialachner.com - instagram: @GarciaLachner
 

Los últimos días me he ido en un viaje entre carpetas y fotos. Muchísimo déjà vu y sentimientos encontrados. Andrés García Lachner. Costa Rica.

Extraño el accidente afortunado de conocer personas cuando se viaja, cuando se sale de la casa y podemos acercarnos al otro, a la otra. 2009, Sinacapa, Isla de Ometepe
 

Extraño el accidente afortunado de conocer personas cuando se viaja, cuando se sale de la casa y podemos acercarnos al otro, a la otra. 2009, Sinacapa, Isla de Ometepe. Priscilla Mora, Costa Rica.

Durante las primeras semanas en las cuales el país se vio en la necesidad de aplicar medidas de distanciamiento social, mi mundo era ahora sólo lo que veía a través de la ventana. El miedo era fuerte, así como cierta melancolía por la vida que dejábamos atrás. Las calles vacías y el silencio me sorprendieron durante Semana Santa.
 

Durante las primeras semanas en las cuales el país se vio en la necesidad de aplicar medidas de distanciamiento social, mi mundo era ahora sólo lo que veía a través de la ventana. El miedo era fuerte, así como cierta melancolía por la vida que dejábamos atrás. Las calles vacías y el silencio me sorprendieron durante Semana Santa. Mayela López, Costa Rica.

Somos seres sociales, dependemos de los demás. Quiero seguir pensando y sintiendo así.  Aunque nos cambien las pautas, aunque nos impongan nuevas formas de vida e interacción, creo en la bondad de las personas, creo en que saldremos a flote con enseñanzas positivas, que seremos conscientes de que podemos detener este individualismo en el cual nos hemos estado adentrando profundamente, para volver a surgir en nuestra verdadera naturaleza: una vida en colectivo.

Echo de menos el mar. Barcelona, España. Albert Masias.
Gracias a les fotógrafes:
David López, Nuria Pietro, , Albert Masías, Gabo Caruso, Silvia Puppini, Daniela Linares, Daniel Solís, Fabián Hernández, Andy Ríos, Priscilla Mora, Iván Sanczewski, Mayela López, Pablo Franceschi, Andrés García, César Arroyo, Xavier Aragonés.